Archivos del mes: 19 febrero 2012

TALLER btcr* (parte 4, última)

FOTOGRAFÍAS

Fotografias_1Fotografias_2Fotografias_3
Fotografias_4
Anuncios

TALLER btcr* (parte 3)

OTRAS BITÁCORAS

Bitacora6tania_mariaBitacora4montserrat_gonzalezBitacora3mabel_cortesBitacora5sergio_beltran
Bitacorafernanda_hernandezBitacorabrenda_pacheco

TALLER btcr* (parte 2)

Bitcora2jhavier_loeza

 

Textos de los participantes (cerebrómanos).

 

 

*Brenda Pacheco (artista visual)

Pocas veces nos quitamos de encima el papel de espectador para convertirnos en creador; la costumbre de la ignorancia, de aquello que podemos hacer y lo que no, nos mantiene al filo de la invención… Llega entonces Mercedes y nos tiende una carpeta de posibilidad creativa: ella interpreta, nosotros componemos. Quizás no en una forma tradicional, tal vez no a base de tiempos, pero si guiados por el sonido del ruido. Escrito en colores, números, gráficos o signos; Mercedes, con una pieza tan conocida a la memoria, nos invita a no limitar nuestro conocimiento, y a ampliarlo en base a la sensación, la atención, la escucha… aquello que hemos perdido en las últimas horas de la Historia.

Y sus manos… táctiles al tacto y sonido de cada cuerda.

Y nuestros oídos, sensibles al golpe y sonido de cada dedo

Vaya experiencia.

 

 

*Fernanda Hernández (arquitecta)

La música espontánea que escuchamos en la oscuridad llega a ser la de mayor inspiración. Tres partes son las que distinguen en mi opinión a esta pieza; en un inicio se aprecia la mezcla de la voz  con los sonidos hilarantes del arpa que son representados de tal manera que pareciera que  tratase de deformar las palabras, una segunda parte donde los sonidos agudos son constantes y donde poco a poco se van a pausando hasta convertirse en sonidos dulces que te transportan a un tercer ciclo que me llevo a pensar en un arpa rodeada de agua, que se  convertía en un nuevo instrumento la cual generaba una música completamente diferente.

 

 

*Mabel Cortés (diseñadora de interiores)

La música proveniente de cualquier ente crea una atmosfera;  una historia que contaba el proceso de la transformación de una tripa en una cuerda generadora de sonidos, dato inverosímil. Un trazo que formó  un animal del cual se desprenden sus vísceras, yendo a ondas provenientes de su espiral- vientre invadiendo los tres pentagramas y su cola detonando la melodía. Música envolvente creadora de atmósferas y acompañante de historias.

Partitura Visual: La música que salió de las manos de Mercedes Gómez se confundió con el aire del salón parecía que se podía olfatear, al entrar por los oídos como lo hace comunmente; comenzó la decodificación, fue corriendo por mi mente, luego por el corazón dio un giro, llegó al brazo para casi terminar su camino en la mano, dio un salto al plumón y de ahí al pentagrama; codificándose ahora de forma diversa a la tradicional. Líneas  generadas por una melodía nunca antes registrada por ninguno de mis sentidos, las partes remarcadas con diversos colores elegidos según la sensación y en rojo lo que más me provocó.

 

 

*Montserrat González (arquitecta/ilustradora)

El espaciotiempo, la construcción geométrica de las notas del arpa. Xochimilco a través del código numérico de la vegetación y los canales. Tres dimensiones espaciales y una atemporal, el recuerdo.

 

0. deja vu, el recuerdo. “no te vayas a caer”.

1. ahuejote, sauce nativo de xochimilco.

2. ajolote, es el monstruo marino habitante de los canales.

3. chinampa, extensión de tierra afianzada al suelo del lago.

4. chapín, fragmento de tierra húmeda donde es depositada la semilla para la siembra. “agudos”.

5. lirio acuático, flora endémica de crecimiento exponencial sobre el manto acuático.

6.  chalupa, góndola mexicana, la unión entre los amantes y el destino.

7. trajinera, embarcación característica de xochimilco.

8. canales, son las huellas direccionales del antiguo lago de texcoco.

9. gondolero, trueque e intercambio de ideas.

10. reflejo, elemento repetido, copia húmeda.

 

 Arpegios a xochimilco

8 0| 888 0|7 888 777 999 333 888 383 832

828 10 10 0|9 10 9 10 9 888 10 10 10 10

10 10 10 10 10 10 2 2 10 2 10 2 10 2 9

10 2 1 2 1 3 3 5 2 10 10 8 0| 10 5 10 5

2222 0| 10 6 9 6 9 000| 10 9 6 4444 3 5 3

4 5 0| 5 5 3 6 0| 7 0| 7 0| 7 0| 7 0| 7 10 3 5 10

10 10 10 10 10 10 10 10 2 5 44444 9 8 10

10 10 00000| 10 10 10 44444 00| 7 0| 7 0| 7 0|

7 0| 7 0| 6 0| 6 0| 7 5 0| 7 10 10 10 999 989 0| 999

0| 4 5 444444 8888 10 8 10 8 7 10 8 10 8

4444444 55 6 10 333 0| 4444 00| 10 10 10 10

10 8 8 10 8 0| 4444444 4444 10 10 10 3 3 3 10 3 10 3

8 44444 2222222222222222222222 88 10 10 55555

44444 5 0|

 

En el primer movimiento el [8] ocho, los canales.  la atmósfera oscilante de lirios y bemoles se interrumpe abruptamente por la tendencia a 0| (infinito) del límite entre la memoria y el olvido. el cero representado por la voz cauta de una mujer que profetiza el desenlace de un descuido fatal. el [7] siete bíblico en tres tiempos, número perfecto; ph neutro, simboliza la unidad, la trajinera. Después el [9] nueve griego de la creación, hace sonar un eco lacustre de cantares y de trueque. el [3] tres, trípode, la chinampa, el apoyo, las raíces. El [2] dos, axolotl “el monstruo acuático”. Uno, tres, cinco [1-3-5] (el ahuejote, cortina rompevientos-chinampas-y lirios). El [10] diez dactilar como el espejo. El [6] seis, el amor eterno entre los que lo comparten. El [4] cuatro, chapín, en la gama de altas frecuencias del espectro auditivo.

 

 

*Sergio Beltrán (arquitecto/músico/diseñador gráfico)

La partitura es, a diferencia de una hoja en blanco, un acuerdo gráfico que sugiere, cuando en realidad exige, una escritura y lectura ordenada, cronológica. Como tal, es un lenguaje que conlleva movimiento, una secuencia, un principio y un fin, tal cual como una historia – porque eso es, una historia, la crónica del movimiento del sonido, las frecuencias; los sentimientos y los ángulos, el flotar de una vibración en el aire que se transforma conforme choca con otros eventos, otras frecuencias. 

 

Yo entiendo la música como la más poderosa de todas las artes. Trabaja con el tiempo, como lo hace la literatura y la danza, el teatro y el cine. Trabaja con el espacio, como lo hace la escultura y la arquitectura. Trabaja con el color, como y el ritmo, como lo hace la pintura y la poesía. Trabaja con el silencio, trabaja con la luz, trabaja la emoción, trabaja la disonancia, trabaja la discordia. Pero pienso yo que hay un ámbito exclusivo, cuya ninguna otra arte puede trabajar, y está es la vibración sonora. La música es, literalmente, energía. Entonces al ver una partitura, yo pienso: ¡Que hermoso es que la podamos escribir!

 

Lo que hice aquí, escuchando estos arpegios a Xochimilco, fue recordar como una pieza musical, sin importar su progresión armónica, su orquestación, su clave o color, es la evolución de una idea, una emoción, una situación, un espacio. Lo que hice aquí, fue una hibridación de la notación musical occidental, con el movimiento de aquella partícula energética que fue el arpa de Mercedes, con la anécdota que presenta Gerardo. La línea predomina, pues es el punto en movimiento; tal cual como la melodía es la nota en movimiento.

 

 

*Jhavier Loeza [biophillick] (arquitecto)

…Ella se encontraba sentada, tomando su arpa, concentrada en aquel instrumento angelical de escala-humana. Instrumento iluminado por una luz tenue en aquel cuarto de muros como teclas de piano, donde la dualidad del blanco y el negro generaban una atmósfera de doble altura; una especie de noche rectiforme. Había música en estado pasivo; se encontraba inherente al espacio, se podía sentir, en silencio. Todo en silencio absoluto, aquel silencio que al ser intervenido por las pequeñas voces y su voz; una voz antigua y al mismo tiempo infantil. En la otra esquina, el otro y los otros maravillosos instrumentos como sarcófagos vestidos de una fina tela en color negro; inmediatamente mi cerebro comenzó a imaginar una especie de instrumento celestial entre lo sacro e infernal, más del lado espiritual que del inframundo, una especie de objeto-poderoso que se extendía al  infinito atmosférico del lugar y se convertía en aquel híbrido piano-arpa y enseguida, mi totalidad se hacía uno con él. ¡Mi cuerpo se encontraba vibrando en aquella anatomía donde mi carne y la madera y cuerdas y teclas y espacio, se hacían y convergían en un mismo ser!

La música celeste del arpa dio inició. Su vibración entró por mi oído derecho y encendió mis venas, sentía como la música recorría el pequeño espacio microscópico de mi sistema-nervioso, después lo sentí expandir en todo mi cuerpo, los impulsos de la música proveniente de la electricidad y las vibraciones del instrumento tangible se manifestaban; bajaban por mi mano derecha, se conectaban con el artefacto de dibujo y terminaban volcadas en el papel de líneas rectas, el pentagrama se convertía en una grafía obsoleta. Necesitaba trascender aquellas líneas-existentes, transformar su materia, desdibujarlas, fundirme con ellas y eliminarlas al mismo tiempo, regirme en su orden y transgredirlo. Después de manifestar mis emociones con una mano, continué con ambas, perdí la vista del papel y solo me dejé llevar-fluir como onda-musical por el espacio flexible, etéreo. Ingrávido me sentí; perdido en el tiempo y el espacio.

Recuerdo haber llegado a un extremo de locura, donde el papel se convirtió en un cuerpo-arrugado y  tridimensional, la música se materializó y tomó forma de vaivén; parecido a un zigzagueo de emociones, donde la frecuencia y aquellos impulsos eléctricos de aquella mujer como Ninfa, como Ada, como Ángel, como un Ave-acuática vestida de azul provocaba en mi ser al momento que accionaba las cuerdas con sus dedos-fuertes, me convertí en movimiento-astral.

Acuáticos movimientos, como un pez, recordé las escenas del nado, de lo sutil y extremadamente fuerte del líquido, del espacio-marino, del gran abismo que se pintaba de ondas subacuáticas que me transportaban del limbo-a la tierra-al mar.

Marinos tonos musicales, cuerdas vibrantes, electricidad. Sólo eso, como anguila pero con alas. Animal-conductor. Conductor de emociones, emociones fugaces…

 

 

*Francisco Erazo [fîctîo] (poeta cartográfico)

“No te vayas a caer”,

Y uno cae,

es engullido casi involuntariamente en el flote, entre ramas que quiebran y aguas viridiana, entre moléculas en descomposición, y esa entrecortada voz que vuelve a llamar intermitentemente previo a la siempre-ya siguiente caída; ciertamente uno cae sostenido cuando se sumerge, uno se hace agua y tiempo, tomando una distancia interna de cada punto del cuerpo; desde lo lejos llaman otra vez a no caerse cuando uno ya pertenece al otro lado, y cada vibración es un asomarse a la superficie profundamente entrelazada a una columna vertebral, inmersa en las cuerdas, entre espesa y espumosa; y mientras las manos nos tocan, tornándonos en un vals implícito –que ya jamás se aleja-, uno agradece haber escapado a la primera advertencia; escapar de ella una y otra vez -cual inocente juego ante el borde-, y regresa a relatar que ligera y entrañablemente uno estuvo ahí, voluntariamente, vacío.

*

El viaje entre signos y vibraciones se manifestó en la partitura por un registro de lo percibido e imaginado, por ambas manos –la puntual derecha siguiendo al tejido lúcido del arpa [lápiz, pluma] y la inconsciente izquierda correspondiendo al movible horizonte acuático de la grabación electrónica [pincel negro-agua]-. Ambas relataron simultáneamente el juego oscilatorio y difuso del acontecimiento-ruptura en Xochimilco, sobre el pentagrama: la semblanza ilusoria del único orden. Uno lograba habitar cada entrecruce vertical, suspendido en tiempo, sumergido y emergiendo, presenciando aquel inusual intervalo, quasi-accidental [pues, casi a propósito, caeríamos], fluido de signos, y llegaba a encarnar la conjugación dramática de las estancias, despertando un rojo que gradualmente, entre los verdes profundos, ennegrecía. Desvaneciéndonos.

                                                 

“No te vayas a caer” es sólo el inmediato quejido que clama la superficie cuando ésta, inesperadamente, ya fue atravesada.

 

 

TALLER btcr* (parte1)

Bitacora1francisco_erazo

Hace unas semanas, recibí la invitación de Francisco Erazo y Jhavier Loeza para participar por segunda vez en su TALLER btcr*, donde ambos reúnen a participantes con artistas de diferentes disciplinas, creando distintos contextos donde se ejercita la creatividad.

La primera invitación coincidió con un concierto al aire libre donde los participantes pudieron observar la transformación del espacio, la llegada de los músicos, los ingenieros de sonido, los organizadores (en ese orden…), y el público. Los entonces participantes de esa primera emisión del taller llenaron sus bitácoras con imágenes de la transformación del espacio y reflexiones en palabras o dibujos de lo que la música detonó y cambió dentro de ellos.

Para esta segunda invitación, los llevé al subterráneo salón de ensayos de la sala de conciertos donde trabajo, luego de visitar la parte trasera del recinto, mirar un escenario lleno de atriles con partichelas individuales, la gran partitura del director y analizar después lo que significa el trabajo en equipo de una semana de ensayos para montar un programa de música.

Ya en el salón de ensayos, con poca luz y un arpa lista para recibirlos, hablamos un poco sobre la inteligencia compleja y maravillosa de los compositores, su impulso creativo, lo que los alimenta, explicando el programa de esa semana en la orquesta. Recalqué mi interés en el contexto en que Mendelssohn y Shostakovich escribieron las obras que los participantes al taller oyeron en el ensayo abierto al público al día siguiente de nuestra sesión.

Para culminar nuestra sesión, con autorización de Gerardo Dirié, compositor argentino radicado en Australia, toqué, como si se tratara de estudio individual, su obra ARPEGIOS A XOCHIMILCO, improvisación para arpas y sonidos electroacústicos que tendrá su estreno mundial en México. Dicha obra formará parte del nuevo cd que Janet Paulus, mi compañera de SONDOS, dúo de arpas y yo estamos preparando este año. Los participantes de btcr* observaron el trabajo de un ejecutante improvisando sobre la creación de un compositor.

Mientras la obra de Gerardo Dirié llenó el espacio, cada uno de los participantes (cerebrómanos, como se llaman ellos), creó su propia partitura visual. (Ver fotos)

 

Anexo las notas que el mismo Gerardo Dirié escribió para la grabación de su obra en nuestro nuevo cd.

 

ARPEGIOS A XOCHIMILCO,

para sonidos electroacústicos e improvisación de arpas

GERARDO DIRIÉ (Argentina-Australia).

 

“Todos los sonidos utilizados en la parte electrónica de esta composición provienen de una grabación amateur en Xochimilco, en ocasión de la boda de nuestra ilustre arpista Mercedes Gómez Benet.

La algarabía de las voces, los acordes del conjunto de músicos acompañando la fiesta, y el agua agitada por las trajineras fueron procesados para elaborar otras historias alternativas, análogas o totalmente ajenas a la situación de origen.

El resultado quizá pueda ilustrar, a través de la fantasía que nos distingue, los universos posibles en los que fluye nuestra existencia. Insospechados cursos de eventos pueden ser experimentados con temor, o bien con total abandono y celebración”. (Gerardo Dirié).

www.gerardodirie.net

 

 

ENTREVISTA A FRANCISCO ERAZO Y JHAVIER LOEZA, ORGANIZADORES DEL TALLER btcr*

Mercedes Gómez

 

1-¿Qué los movió a crear el taller y cuáles son los objetivos?

El llamado de nuestros tiempos nos exhorta a conformar colectividades alternativas, que se reúnan en torno a diversos diálogos –antes inéditos y hasta considerados profanos-, enriquecidos por distintas miradas a la realidad, y consumadas en el hacer creativo. El taller surge como toma de acción de este llamado, a raíz de nuestra intención por experimentar y compartir lo aprendido; fundando un espacio para que estas reuniones, en diversos lugares y tiempos, se manifiesten.

No es ningún secreto la ya prolongada sequía que sufren las grandes instituciones educativas, resguardadas en sus propios discursos, acortando las miradas de la creciente miopía interpretativa de los creativos. Ante esta reducción del espectro de las posibilidades de enriquecimiento de lo real;  se demanda la conformación de un espacio dinámico, ligero, cohesivo, co-productivo, ciliado; que procure la comunicación contextuada e interrelacionada de los procesos que en un espacio (social, individual, externo, interno) se manifiestan. Buscamos encarar la práctica del espacio: desde su fenomenología, desde sus patologías, desde su deformidad, desde su cambio; afuera, exponiéndonos a su complejidad.

 

“Algunos, pocos, viven desacostumbrándose”, decía Cortázar. Desde lo extraordinario en lo cotidiano, promulgamos el “desacostumbramiento”, la transformación de la realidad desde los rasgos que la constituyen. Encaramos este problema desde varios frentes: el diálogo del antagonismo recíproco realidad-ficción (desde su dimensión psicológica, antropológica y hermenéutica); lo transdisciplinario (vinculación participativa dialógica entre disciplinas diversas); la co-producción lúdica de fenómenos culturales (en torno al homo ludens); la filosofía y estrategias prácticas del situacionismo (psicogeografía, deriva, detournement), la cartografía, la construcción social del espacio, la conexión intelecto-afecto, la capacidad de asombro, las utopías y las hibridaciones, la crítica cultural y el arte contemporáneo.

La tarea es múltiple y cambiante, los objetivos varios; es precisamente la apertura del abanico de posibilidades de conexión del pensamiento creativo con la experiencia real, vinculado a las raíces emotivas que lo subyacen, lo que nos ocupa: el proceso de mutación; el cuestionamiento de los bordes, la trasgresión de los límites. Acto que no sólo se deleita con el atrevimiento, sino que instaura diálogos lúdicos y alternativos de un lado al otro. Cuestionar y expander los límites del lenguaje y la representación (y por tanto, de nuestro mundo); escritura, dibujo, signo, grafía, mancha, garabato.

Cada ‘situación’ deviene un puente y una ventana, un crisol, lugar del andamiaje de ideas. Cada participante hilvana sus propias elucubraciones, participando activamente en el taller.

 

Btcr* es un espacio experimental que deambula por lugares y tiempos (situaciones) específicos de la Ciudad, en un marco temporal continuo e intensivo, inscribiendo situaciones desacostumbradas sobre el contexto o narrativa preexistente; cada situación es totalmente distinta. Invitamos a profesionales de diversas disciplinas (del teatro, pasando por la música y el arte electrónico, a la antropología) a mediar las situaciones, y estimular la creatividad en los participantes, junto a nosotros. El lugar de los registros, representaciones, expresiones, mapeos, relatos, apropiaciones, transformaciones: la bitácora. Aquel armario-prótesis que la memoria y la imaginación convierten en casa…

 

 2- ¿Qué nuevos descubrimientos han surgido de la concepción original del taller durante la realización de estos primeros?

btcr* inició como un experimento, es un proceso abierto. En este sentido, los descubrimientos están por doquier, desde el inicio. La tarea del primer taller se concentró sobre la estimulación de los procesos creativos espontáneos, intentando disolver la barrera entre el cerebro y la mano, a través de la sensibilización a lo cotidiano, desde la acentuación de lo diferente.

 

Durante esta segunda versión, manteniendo el formato situacionista-transicional, el taller dio un paso fundamental hacia la consolidación de la relación entre las ideas/intenciones y la ejecución de los procesos que las fijaron, mientras comulgaron: la relación sentido/contenido en el contexto mediada por la participación transdiciplinaria [cada situación buscó no sólo lo diferente, sino lo diferente visto y mediado desde cierta disciplina o, mejor, desde varias]; así, los contrastes y antagonismos (inherentes a lo urbano y al lugar puntual) se acentuaron activamente y su interpretación fue producida por entrecruces; esto provocó que los relatos en las bitácoras superaran la representación de lo percibido (sin quitarle importancia a este peldaño) a la de lo reflexionado y relatado; mientras un lenguaje propio –estimulado por la intervención colectiva- evolucionaba en cada participante; cada marca resultaba una historia co-producida. Todo esto se reúne en uno de los objetivos que más nos interesaban explorar en esta segunda versión, a saber, la transición entre el papel meramente contemplativo al interactivo: si bien toda intervención –sutil o grande- modifica o altera un espacio social o físico, nos concentramos por provocar la participación activa y consciente del taller con/entre el contexto en el que se inserta.

 

 Sin dejar de sorprendernos, crecientemente va en aumento la demanda por una suerte de ‘expansión de la bitácora’; de repente ésta se convertía en el propio cuerpo [y aquí, de la mano de la exploración  corporal teatral y escénica del espacio nos otorgó contundentes herramientas que antes apenas podíamos adivinar], en el espacio, en el otro. Esto toma una dimensión fundamental: el trato activo con ‘lo otro’, como categoría antagónica externa e interna, convertía a cada uno en un agente, un ‘atractor extraño’, del cambio consciente. Esto nos interesa imperativamente, y quiere decir que, en efecto, la bitácora se expande y uno toma cuenta del potencial creativo que tiene el taller; da pauta a que las exploraciones continúen, y se detonen otros proyectos. Como le sucede a le Bateleur, disponemos sobre la mesa una multitud de posibilidades. Queda, por supuesto, aún mucho más por descubrir, experimentándolo.

 

 

3- ¿Cómo han coexistido diferentes disciplinas dentro de los objetivos del taller?

Digamos que la coexistencia entre diferentes disciplinas es uno de los principales objetivos del taller.  No nos interesa entablar una metodología rígida, por el contrario, lo inesperado es un rasgo que procuramos. ¿Qué mejor que exponernos a ello planteando que pensares y haceres diversos se reúnan en un solo-múltiple espacio? El abanico experimental fue amplio: desde lo que se ancla afectivamente al cuerpo y al tacto, hasta la interacción etnográfica en un mercado, a la semiótica teatral del espacio.

 

Si bien cada sesión es completamente distinta, la coexistencia disciplinaria encontró alianzas casi espontáneamente;  de todos modos, esto no es un a priori; la tarea de los relatos – esto es, la relación entre las cosas-, es por inherentemente el trabajo del taller. La coexistencia se va hilando en el proceso; estamos incluso inclinados a decir que el taller trabaja donde ocurren (siendo o no posibles) las relaciones de coexistencia, y actuamos intencionadamente ahí donde podemos provocarles diálogos [sean sensoriales o mentales, de memoria o imaginación] a los participantes, especialmente cuando las disciplinas y situaciones son antagónicas.

 

Efectivamente, esto también provee un reto a los invitados mediadores; de hecho, los invitamos a experimentar, a descubrir cosas con nosotros. Y no solamente los invitados mediadores pertenecen a distintas disciplinas, sino también procuramos que los participantes del taller (por ahora, fluctuando del arte al diseño) lo sean. En un futuro, nos concentraremos en reunir mayor diversidad de disciplinas; nos interesa lo que sucede en los bordes.

 

 

4- ¿Han habido desencuentros con participantes de diferentes disciplinas?

 De ningún modo. Los resultados en este sentido son sorprendentes, las articulaciones se lubrican de manera espontánea. No deja de ser curioso cómo, al abrir un espacio de estas características, uno se expone a cierta –inevitable- pérdida de control; pero es aquí donde se gesta el diálogo con el otro.

Aunque, claro, buscamos invitar a profesionales con apertura a este tipo de experimentación; y, muy afortunadamente, nos hemos reunido con personas talentosas tildadas con esta apertura y disponibilidad a proponer, buscar, lo diverso y lo nuevo. El desencuentro ha sido abolido por su contrario, mientras la idea y dinámica del taller se expanden. Tenemos una mirada que acoge el error (la bitácora es el ‘libro del error’); si el desencuentro ocurriese, alguna manera de re-conexión se gestaría.

 

 

5- ¿Cuáles han sido las principales observaciones respecto a la música y el dibujo juntos en el taller?

Nos interesan las relaciones entre las cosas; y en específico, las relaciones diferenciales y analógicas, alternativas y oblicuas entre una cosa y otra, y, por supuesto, con uno mismo, quien las atraviesa. Esta sesión –sin duda de las más interesantes- (previamente nombrada Mandala Timpánico), era una estancia ya avanzada en el recorrido del taller (la onceava situación de trece); el propósito fue -tras derivar por la ciudad y experimentar toda suerte de estímulos externos-, encarar la deriva sobre la propia estructura del pensamiento.  Teniendo la fortuna de contar con tu participación, (Merce) ejecutando la pieza del compositor Gerardo Dirié, este vuelo lúdico del percibir/pensar tomó otra dimensión; en tanto se encauzaron las vibraciones, se planteó la interpretación de un lenguaje a otro, a través del ejercicio de la ‘partitura visual’.

Si bien es sabido que -aunque escape a lo evidente-, la música y el dibujo históricamente comparten una relación recíproca [desde los rituales ancestrales donde originan las representaciones, al punto de inflexión pictórica/musical de Kandinsky, y, por supuesto, al cine y la ‘música visual’, hasta el arte electrónico, que trabaja sobre su propia programación]; el gran acierto de este ejercicio fue precisamente donde la programación de datos es insuficiente y las codificaciones se traducen de nivel: desde la partitura de Gerardo, a la interpretación por el arpa, al correr de la grabación por el artefacto electrónico, a nuestros lápices, manos, y bitácoras; entre todos sistemas nerviosos involucrados; queda claro, cada herramienta conlleva su propio uso, ideas, emociones; y el creativo actúa ahí donde los recursos le demandan inventar relaciones, construir estrategias, con-jugar narrativas, jugar-con los códigos de un lenguaje y otro; en la fluctuante dimensión del tiempo.

 

Como bien fue apuntado, “Arpegios a Xochimilco” será una pieza que jamás será interpretada del mismo modo por el músico; tanto más se potencializa esto, durante el juego hermenéutico-intuitivo, del intento de traducirlo a otro lenguaje. La oscilatoria textura espesa y acuática de la composición ‘Arpegios a Xochimilco’, relatada por la interacción cuerdas-manos-grabación, montó en la imaginación de cada participante escenarios que no redundaban en un desvanecimiento abstracto, sino en una perceptible tangibilidad. Pero más aún, el acto sobre la partitura – plataforma de los signos que vibraban- ciertamente tornó la experiencia en un intenso juego de re-conocimientos y re-significados; una historia transitaba por cada mente y en la partitura se estructuraba distinto. Entre la música y el dibujo no hay frontera delimitada, y donde los ata el significado y el sentido, en un código subyacente capaz de mutar de forma, marcas del pensamiento que se cuelgan firmemente de algún afecto; se plantea algo que seguramente habrá que seguir explorando: vibración, signo, espacio, estructura, delimitación, flujo…

Para cerrar el ciclo, será interesante la interpretación musical de las ‘partituras visuales’; y aquí se cumple nuestro deseo por provocar transformaciones y nuevos proyectos.

 

 

6- ¿Qué conclusiones didácticas han recabado? ¿Recomendarían este tipo de formato abierto e interdisciplinario a otras disciplinas-maestros-alumnos?

Definitivamente; inclusive lanzamos el llamado a hacerlo; las reuniones de diferentes disciplinas son sin duda una de las prioridades de nuestros tiempos, y éstas, deben quedar ciertamente abiertas; hay mucho que arriesgar, pero esto posibilita los descubrimientos. En nuestro caso, nos conciernen toda suerte de temáticas contemporáneas, esto es, lo real visto desde diversos niveles de realidad [y ficción]. Las ‘conclusiones didácticas’ varían según cada situación: mucho se descubre incluso en el acontecer mismo de los eventos. Procuramos trazar mapas y marcos contextuales previos, de manera que las experimentaciones y reflexiones sean canalizadas hacia cierto sentido; pero cada evento detona sus propias maneras de mirarse, en cada participante. De este modo, hemos llegado a aprender muchísimo de lo que ocurre ahí, en ese momento; la propia estructura abierta y experimental del taller, lo condiciona a definirse en su acontecer. Y la relación ‘profesor-alumno’ queda obsoleta, en pos de la mediación recíproca; somos mediadores de los procesos en los que el otro está involucrado; en los que uno mismo se encuentra ya profundamente relacionado: en un taller, esto demanda de participación activa.

Como mediadores, buscamos y provocamos ‘situaciones’: desde la ‘inmersión’ al taller encaramos a los participantes a estar lúcidos y atentos a cada detalle que se tilda o que pasa desapercibido en el transcurrir de los eventos, en la confluencia de los actos, en el entorno cultural y físico.

Por supuesto, hemos llegado a desarrollar ciertas estrategias de sensibilización y de contacto con la relación adentro-afuera; esta dicotomía muta de escala a escala, de medida a medida, y es un componente fundamental de las interpretaciones. Un ejemplo: gradualmente promovemos el ejercicio de hibridarse a uno mismo con el contexto que uno presencia; aquí la cartografía toma otras dimensiones, mientras se mezcla con las ideas [de él mismo, del entorno, del mediador], con las emociones, con los rasgos sensoriales que se detonan de ciertos elementos contextuales; y resulta sorprenderte ver cómo, a determinada fase del taller, éste ejercicio empieza a brotar espontáneamente en los participantes: ellos mismos se convierten en un medio donde las relaciones se gestan, y donde cada estímulo es un componente que estructura su mirada sobre la realidad, y, claro, lo fundamental es que esto queda fijado y marcado en cada bitácora. Esto resulta un testimonio elocuente de la transformación.

Por supuesto, el nivel de entrega de cada participante es enorme; aunque depende de cómo la situación sea mediada, potencialmente cada uno produce un material enriquecido en significado.

 

 

7- ¿Por qué el formato ‘situacionista’ del taller? 

Siguiendo el ímpetu creativo de nuestra juventud, tomamos ideas de las vanguardias culturales que instauraron cambios durante el siglo pasado, una de ellas es el movimiento situacionista [a mediados del s.XX, liderados por el filósofo y cineasta Guy Debord]. De la psicogeografía a Nueva Babilonia, el situacionismo dejó varias riendas sueltas, divergencias a ser relatadas en un porvenir, múltiples sugerencias a ser retomadas; las problemáticas que enfrentaban son tanto o más aplicables hoy en día, época en la que los paradigmas, ideologías y costumbres de la vida moderna [tardo/sobre/pos/moderna] encaran una mayor acumulación y exceso: se demanda la experiencia vital, el ‘retorno’ a la acción sobre la realidad (despojado de idealismos alienados), hilvanando teoría y práctica, expandiendo las reducidas partituras de lo acostumbrado hacia la realización de un ‘juego superior’ [tarea cultural del homo ludens]. En palabras del propio Debord “la construcción concreta de ambientes momentáneos de la vida y su transformación en una calidad pasional superior”.

 

En lo cotidiano corren subyacentes los códigos que estructuran nuestra realidad; es en este dominio y recorrido en donde nuestra tarea se dispone a reflexionar, pensar, relatar, transformar; aquí brotan nuevas ficciones y simbolismos. Acogemos estas prácticas del pensar-hacer vinculado al acto en el aquí-ahora, y las vinculamos a otras herramientas y estrategias que ocupan nuestro interés e intenciones: así derivamos y deambulamos por los ‘entresijos’ de la Ciudad, buscando y provocando situaciones.

 

 

8- ¿Cómo se estructura cada ‘situación’?

Cada situación se estructura básicamente en tres etapas. Primero es ‘introducida’ con una suerte de marco contextual [lugar, tiempo, ideas, prácticas], desde el cual se dirigen las intenciones e interpretaciones, se plantean las dinámicas, se reparten los mapas e ideas pre-textuales. Después, la situación ‘como tal’, con sus variables y recorridos [transcurre en un espacio cerrado o abierto, en uno estático o móvil, el recorrido será centrífugo o centrípeto al lugar o situación preexistente; o una combinación entre todos]. Y finaliza con una interacción colectiva: cada participante relata su experiencia, comparte sus ideas, a través de su bitácora; esta reflexión es retroalimentada por el grupo, así, los aprendizajes se transmiten y fijan colectivamente, y el ‘producto’ del taller es coproducido.

 

 

9- ¿Qué sucederá con este material coproducido por el taller?

En cuanto a la divulgación del material colectivo e individual, en lo inmediato, será publicado y exhibido. De hecho, estamos por publicar el libro de la primera versión del taller [verano boreal 2011], el cual presentaremos en conjunto con una exposición de todas las bitácoras producidas y una ‘mesa interactiva’ referente al segundo taller.

Por otro lado, nos interesa la generación de nuevos proyectos a través de las situaciones de cada taller; ya sea con soluciones específicas o ideas-germen de posteriores desarrollos; promulgamos que cada participante, encaminado encontrar su propio lenguaje expresivo, encuentre también uno o varios proyectos, relacionados al taller, y a las ‘ideas directrices’ que configuran su momento creativo actual. Esta intención seguirá desarrollándose como fin particular del taller; queda aún mucho por hacer.

TALLER ITINERANTE DE ARPA DE PEDALES

http://www.harpblog.info/harpblog/2012/02/taller-itinerante-de-arpa-clasica-harp-travelling-workshop.html